Con este Blog abro un camino de confluencia entre mis escritos literarios y los pedagógicos. El escritor y el maestro juntan sus voces para lanzar un mensaje alto y claro: Sí, es posible el pasaje hacia un mundo mejor... ¿Seguro? ¡Segurísimo! Ahora bien, desde ya te digo que no basta con querer creerlo, hay que creer... Creer en la filosofía de vida relatada en Goig o en la mostrada por la Escuela de la Alegría es un punto de arranque... Quizás no será el ideal, quizás tampoco el mejor, pero es necesario dibujar unas líneas en el horizonte si de verdad queremos partir hacia algo. Si no has leído nunca mis escritos seguramente te perderás ante mi seguridad. Si así es te convido a leerlos. Puedes hacerlo aquí o, si me lo requieres, te los mando por mail. Pero si ya eres lector/tora habitual entenderás muy bien hacia donde quiero ir... Y si en verdad piensas como yo te invito a quedarte... ¿Te gustaría ser ciudadano de Goig? Ya te explicaré como... ¿Para qué? Quien sabe, pero, ¿no dicen que la unión hace la fuerza? ¿Probamos? Sea cual sea tu opción mil gracias por tu visita y ya sabes: vuelve cuando quieras.

En la Tierra de Nunca Quizás. La Nación de Goig. EL VIDEO PROMOCIONAL

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domingo, 31 de octubre de 2010

Sobre la vida y la muerte... ¿Una historia interminable?

PASAJE HACIA UN MUNDO MEJOR

EN LA TIERRA DE NUNCA QUIZÁS. LA NACIÓN DE GOIG (12)

Sobre la Vida y la Muerte... Vivir puede ser una Historia Interminable...




3.2.5. Visita al Templo de los Mil Espejos:

De cómo vivir puede ser una historia interminable...

Teresa y Raimon comieron en casa de Miquel Àngel y Mónica. Una ensalada deliciosa, con pasas y nueces, queso de cabra y salsa vinagreta, de primero, y mero rebozado con patata hervida de acompañamiento, de segundo. De postre Teresa quiso probar la cuajada: ¡deliciosa!
Durante la comida Teresa preguntó si en Goig eran vegetarianos, si no probaban la carne. Le explicaron que si no la comían no era por no querer, era porqué no había. Los granjeros que criaban animales lo hacían para aprovechar lo que en vida les podían dar: leche, huevos, lana… Ellos se negaban a matar para comer, y cómo nunca llegó a Goig nadie que quisiera ser carnicero, pues no comían carne…
Los anfitriones eran una pareja ya cuarentona muy entretenida y acogedora. Tenían tres hijas, pero no las conocieron pues se quedaban a comer en la Llar de Vida. Después de comer hicieron el café en el jardín y, echados sin complejos en la hierba, estuvieron bromeando sobre las mil y una falacias y enredos que en Nunca Jamás se daban.
Ya eran casi las cinco cuando Raimon miró a Teresa y la invitó a marchar…

- El Templo abre de cinco a siete. Deberíamos irnos.

Tras despedirse de sus amigos partieron para la siguiente visita.
El Templo de Gaudi estaba en las afueras del pueblo, tocando al río. Era un edificio de una sola planta, aunque con una altura de piso considerable, de forma ovalada y, cómo no, blanco…
Entraron tras traspasar un gran portal de madera tallada que se abría en uno de los extremos del óvalo. Una habitación muy grande les aguardaba. En las paredes grandes estanterías llenas de libros. En el centro largos bancos donde la gente se había sentado para leer… ¿Para leer? El ambiente que se respiraba era… ¿cultural? Teresa no lo vió claro…

-Y eso es… ¿La biblioteca?
- No, cariño, esto es el cementerio de Gaudi.
-Pero…
-Ya sé. Ven, siéntate en el banco y yo te traeré un par de libros para que entiendas…

Teresa se sentó. Mas que extrañada se sentía…extraña. Empezaba a percibir que iba a tener una tarde emocionalmente movida.
Pablo llegó con los tomos, pues más que libros parecían enciclopedias, y se sentó a su lado, muy pegadito. Sin mostrarle aun nada empezó a hablar:

- En Goig respetamos todas las religiones, todas. Tú puedes ser ateo, católico, protestante, musulmán, budista… De la misma manera no hay una idea preestablecida sobre lo que puede haber más allá de la vida: cada cual es libre de tener al respecto las creencias que quiera, o necesite…
Hay un precepto que sí compartimos todos: la vida que nos toca vivir aquí no puede ser tomada como un simple paso. Aunque sea una partícula, una minúscula célula en la inmensidad del océano del tiempo, cada vida tiene un valor trascendente y, por supuesto, muy valioso. Nuestro caminar por la vida no sólo deja huellas allá donde habitamos o viajamos. Si sabemos caminar descalzos por las incontables sendas que el amor ofrece sabremos dejar tantos surcos que nada ni nadie podrá ya seguir navegando sin tenernos presentes. Imperecederos, eternos, perpetuos, perennes… Una vida bien labrada, cultivada y regada nos planta con raíces muy profundas en la tierra, en las cosas y en las personas que tuvieron la suerte de disfrutarnos. Nos clavamos en el recuerdo, en la forma de ser, de reír, de llorar, de pensar, de amar, de cantar, de soñar de tantas personas. Y nos perpetuamos, si supimos vivir cerca de ella, en la naturaleza: en el río que bañó nuestros pies, en el mar que inundó nuestros juegos, en la hierba que no pisamos y en la que sí, en la flor que respetamos y en la que nos impregnó de su olor, en la brisa que rozó nuestra piel para robar nuestra fragancia, en… tantas cosas.
Vivir puede ser la más gran aventura, una historia interminable, un precioso cuento sin final. Pensar que una vida termina con la muerte es primitivo y totalmente injusto. No desaparece el sol cuando se hace de noche, no murieron las estrellas que estallaron hace millones de años, no deja de existir el viento cuando las hojas están quietas, no perece el río cuando la mar lo acoge…
Cuando un corazón deja de latir el amor que contiene vuela agradecido al hogar de sus receptores, la sangre reposa quieta y recuerda uno a uno cada gesto, movimiento, baile… El cerebro descansa su pensamiento y lo eleva hasta el último sueño. Los ojos apagan su brillo pero no quieren ni podrán borrar esa mirada que supieron regalar. La boca guarda sus palabras, las que ya no dirá, pero consciente de que lo más importante y esencial ya fue dicho, y prevalecerá para siempre… Los labios se cierran, sí, pero en su interior guardaran la presencia de tantos besos…Las manos, Dios, ¿cuantas remembranzas pueden acoger unas manos que han sabido amar? ¿Cuántos pasos se llevarán consigo los pies? ¿Habrá una sola célula que marche vacía? ¿La piel? La piel dormirá arropada en el recuerdo de la última caricia…

Raimon se dio cuenta que Teresa estaba conmovida…

- ¿Te he entristecido?
- Al contrario… Es tan hermoso lo que cuentas…
- Entonces, continuo…

El sentido de una vida no viene medido por su largura… El valor del vivir se mesura en la intensidad y no en el tiempo. En la infancia acumulamos unos tesoros de incalculable valía. A partir de allí podemos aprovecharlos para asentar una vida rica y provechosa en lo esencial o enterrarlos y elegir luchar para obtener una vida rica en lo superfluo e inútil. Aquellos que optamos por lo primero nos convertimos en una estrella más en el Universo de la Humanidad… Los que optan por lo segundo terminan siendo un agujero negro.
Hay más vida en un beso que en un millón de euros, hay más vida en un te quiero que en dos mil noches de sexo impersonal… Ser millonario en el banco monetario te puede dar caprichos y regalar lujos. Ser millonario en amor, ilusión, bondad, esperanzas, …, te puede dar la gloria, te puede regalar la eternidad…
Un cuerpo no muere. Si ha sabido conectar vida, pensamiento, obra, corazón y alma se traslada a otra dimensión. Comienza un viaje diferente, pero lo hace cargado, muy cargado de presentes… Para despedirse, para agradecer lo recibido y a la vez dejar su estampa, nos deja su amor y su alma. Y no es poco. Para aquellos que debamos despedirlo eso es un tesoro que da sentido a la vida, tanto a la que viaja como a la que permanece. En homenaje a ese tesoro inconmensurable en el cementerio guardamos estos Libros de Vida.

Y entonces Raimon abrió uno de los tomos, el que parecía más antiguo…

- Mira, este es de una mujer que murió hace 150 años. Entonces no existían fotografías, pero engancharon ilustraciones y textos sacados de sus diarios. ¿Te gusta?
- Es precioso.
- Y este otro es reciente… ¿Ves? Fotos, textos y, fíjate, huele, pusieron hasta su perfume…
- Es maravilloso. Y… Ahora me sabe mal preguntar…
- ¿Y el cuerpo? En Goig lo despedimos en la Cala de l’Hora del Adéus, que significa Hora de los Adioses. El cuerpo es incinerado en la arena, mientras los presentes cantan las canciones más queridas por el viajero. Luego la familia y los amigos más próximos parten en un barco para, ya sabes, lanzar las cenizas en alta mar.
Aquí creemos así que, cada vez que vuelve la brisa de sus viajes marineros, puede traer una fibra, una brizna de algún ser querido.

sábado, 30 de octubre de 2010

En el tren de la vida un destino... ¿La tierra prometida?

PASAJE HACIA UN MUNDO MEJOR

EN LA TIERRA DE NUNCA QUIZÁS. LA NACIÓN DE GOIG (2)

En plena crisis existencial Teresa viaja en un tren hacia un destino inesperado... ¿La Tierra prometida? ¿El tren de la vida?



2.INTRODUCCIÓN
De cómo algunos habitantes del mundo de Nunca Jamás emigraron en busca de la tierra prometida...

2.1. En el tren de la vida: De cómo Teresa viajaba con sus pensamientos hacia un destino inesperado.

En los inicios del S.XXI la Tierra se ha visto inmersa en una crisis de identidad de muy difícil solución. Un seísmo de los principios morales ha sacudido la humanidad y la ha sometido a la más terrible esclavitud, aquella que se encadena al egocentrismo exagerado de todos y cada uno de los individuos. El narcisismo se está apoderando del mundo y lo está partiendo en millones de pedazos. En cada cachito la voluntad de un ser, sus ambiciones, sus perjuicios, su… El materialismo se está convirtiendo en dueño y señor de los sueños y los sentimientos hace tiempo que van amagándose tras la defensa de los caprichosos anhelos de los placeres mundanos.


Teresa terminó de leer la presentación de la última conferencia y cerró el programa.


.”Bien parece que este año lo más interesante vendrá en la clausura”- pensó la mujer mientras terminaba aquel dulzón café que ya se había enfriado del todo.


Sentada en una butaca de la cafetería del tren Teresa estaba ensimismada, pensativa. Nada de lo que pasaba a su alrededor parecía llamarla la atención, incluido un desayuno que muy probablemente nunca acabaría de tomar.


Allí estaba, allí seguía…, galopando entre el cielo y la tierra, en pos de más y más conocimientos que nunca saciaban su necesidad. Tratando con ello de acallar, quizás, a un corazón que se negaba a dejar de soñar pese a que, desde el exterior le seguían llegando mensajes extrañamente ruidosos y a la vez vacíos que se proponían hacerlo despertar y engullirlo en una realidad donde hacía mucho no deseaba participar.


Allí estaba, allí seguía…, un nuevo Congreso, más ponencias, más conocidos, más amigos… Pero allí estaba, allí seguía, aun con eso, que tanto deseaba… Allí estaba, allí seguía, con su afán de no crecer, de no haber crecido, de poder seguir siendo esa niña que desea sorprenderse con pequeñas cosas que se encuentran, casualmente, siempre al borde del camino…


Allí estaba, allí seguía…, en un estrecho haz de luz, intentando retener la luminosidad que la mantenía viva y luchando por reafirmar su confianza de que vendría un “mañana” en el que por fin confirmaría que la Realidad no debía estar en lo que veía, sino en lo que sentía…


Allí estaba, allí seguía… Como en un eterno embarazo que cuidaba con esmero sabiendo que el aroma que le llegaba de esa criatura no era otro que el suyo mismo.. En un estado donde todo quiere ser primitivo, donde la inocencia lucha por apoderarse del instante.


Allí estaba, Dios, allí seguía…, demandando un abrazo estrecho, soñando con una caricia…, quizás con el mismo amor que sentía, que trasmitía, pero que no sentía recibir como necesitaba, como ansiaba… Ser continente y contenido, flecha y diana, beso y boca…


-¡Billetes! – el revisor se acercó a Teresa y la miró intrigado- ¡Señora, por favor!


Teresa hurgó en el bolso y sacó el billete. Mientras lo entregaba observó detenidamente al “Sr, Inspector”. La gorra, el bigotillo, su juventud, su forzada seriedad. Un hombre apuesto, sin duda, pero amargado… ¿Por qué se empeñaba tanta gente a pretender mostrarse importante con la distancia? Seriedad, educación extrema, ¿madurez? Jo, para ella pura estupidez…


-¡Camarero! ¿Me pone otro cafetito? – La verdad no le apetecía pero no tenía ganas de marchar de allí…


Hacía tiempo que andaba media flojucha por dentro… La sensibilidad, la nostalgia, los sueños, … Todo parecía haberse despertado a la vez. Ese embarazo… Esa niña interior que pujaba por salir a jugar, olvidando lo cotidiano, correr, bailar, gritar, saltar…, como si nadie la estuviera viendo... Muchas veces se la hacía difícil permanecer dentro de esta vestimenta de adulto, teniendo que compartir conversaciones superficiales, vivencias sin más sentido que matar el tiempo, criticas a todo y a todos, alabanzas de lo intrascendente, … Y se producía en ella una especie de vacío difícil de explicar… Era probable que su corazón estuviera escaso de alimento y se sientiera debilitado, demandándola… ¿Qué? Y Teresa trataba de cuidarlo, mimarlo, prestarle todas las atenciones posibles… Le ponía música que le inspiraba, le leía libros encantadores de almas, lo llevaba a contemplar paisajes cautivadores, …, ¡si hasta le leía poesía! ¡Tantas cosas! Y entonces, ¿por qué seguía demandando? ¿Qué?


Mientras meditaba Teresa no dejaba de mirar por la ventana. Aún sin estar prestando atención si se dio cuenta del brutal cambio de decorado: la naturaleza se había consumido y en su lugar eso: fábricas, polígonos, humo y grisáceo asfalto incluso en el marco…


Ya llegaban a la gran ciudad… ¿Por qué en todas las capitales colocaban en el vestíbulo esas patéticas tramoyas? ¿Era esa una inconsciente advertencia? “Forastera, si no quieres convertirte en humo no pases de aquí…”


-Me suena tu cara, ¿nos conocemos? – Alguien la estaba hablando…


Teresa se giró y observó al interlocutor. Era un hombre esbelto, elegantemente vestido, pastado de manicura hasta en el perfume… Un ejecutivo, seguro, un rico narcisista convencido de que no iba a pasar la noche sólo en su caro hotel…


Tardó en responder, más no porqué dudara de cual iba a ser su respuesta. Teresa estaba acostumbrada a este tipo de situaciones, en su mundo era algo muy corriente. ¿Su mundo? Vaya tontería. Mejor llamarlo el mundo dónde trabajaba… Teresa era licenciada en Ciencias Sociales y formaba parte, como asesora, de una importante empresa de publicidad y marketing de Sevilla. De ahí su asistencia al congreso… IV Congreso Internacional NOSCE TE IPSUM (CONÓCETE A TI MISMO) Junio del 2009 Tema Central: “El autoconocimiento y las estrategias relacionales”


-Para nada, lo siento – Incluso el asco debía ser educado, Teresa pensaba así…


Para nada, ¡por favor! Sexo fácil, simiente vacía… Cuerpos carentes de alma, caricias interesadas, besos tirados, defecación del deseo… No era eso lo que tanto, tanto, anhelaba… Hacer el amor y sentirlo, que le hicieran el amor y vivirlo… Uf, solo pensarlo se le erizaban los poros de todo el cuerpo… Divina humedad la que nace de la unión de cuerpos y espíritus… ¡Hacía tanto! ¿Tanto como siempre? No, no podía ser injusta con el pasado… La mujer que es madre no puede traicionar la esencia de su maternidad y esa condición le llegó de la mano del amor… Hacía mucho, sí, pero estuvo enamorada, muy enamorada…


Teresa acarició su cara con la mano derecha y separó los cabellos que le caían en la frente. Los que la conocían sabían que eso era algo que solía hacer a menudo, como un tic. Ella sabía la razón: lo hacía inconscientemente, pero siempre coincidía con una necesidad interna muy fuerte: el deseo de contención, de ternura, …


La visita de ese inoportuno ligón la había alterado. Hacía años que aprendió que era una mujer atractiva a los ojos de los hombres: su media melena de cabellos castaños, lisos y sedosos, una cara bien formada, con una nariz muy personal,… Unos ojos de color caramelo, muy vivos y a menudo pícaros, solían ofrecer miradas a la vez seguras, abiertas y dulces. Su boca, con labios bien dibujados sin necesidad de lapizados, también invitaba… Teresa era más bien alta y aunque según las odiosas tablas su peso “ideal” era uno determinado, ella aprendió hacía tiempo que con un pequeño margen por arriba se sentía mejor y lucía, por tanto, más linda. Había sido y, aún con sus 44 años a la espalda, seguía siendo una muy bella mujer. Imperfecta en lo físico, dirían los necios que creen en las modas estéticas, pero con un porte admirable sobretodo por su presencia, por esa compañía que sabía ofrecer, por esa complicidad que se pintaba en su preciosa sonrisa, por ese misterioso, acogedor y aventurero viaje que parecía esconder en su invitación a acompañarla…


Estaban llegando ya a la estación de Atocha. Teresa se levantó y se dispuso a descender, a bajar, del tren y de sus pensamientos… Luego tomaría un taxi hasta el hotel, se daría un baño, bajaría a cenar y… ¿Y? ¿Qué iba a ser? A la habitación y a dormir. La esperaba un fin de semana frenético y debía descansar…

viernes, 29 de octubre de 2010

El pasaje hacia un mundo mejor, hacia una nueva vida.

PASAJE HACIA UN MUNDO MEJOR

EN LA TIERRA DE NUNCA QUIZÁS. LA NACIÓN DE GOIG.

En la Tierra de Nunca Jamás un hombre joven, Arnau, abre la primera puerta hacia su futuro, el pasaje hacia un mundo mejor, hacia una nueva vida.


PRÓLOGO: De cómo un profesor de Historia descubrió un libro muy curioso...


Contaba mi profesor de Literatura que hay dos clases de libros: los que reproducen la historia y los que la crean. Me hallo ahora mismo iniciando mi narración y no sé muy bien en que tipología situarla. ¿Sucedió? No estoy seguro. ¿Lo imaginé? Me hubiera gustado.

Si sé y te puedo asegurar que en todo aquello que te contaré se esconde un algo de verdad…, y un poco de fantasía, claro. ¿Dónde se halla la frontera? Eso lo dejo para ti: donde tú desees…

Erase que se era que es… Vaya lío… ¿Había una vez? ¿Hay? Anda, que debo empezar…

Arnau era ya un hombre hecho y derecho cuando los hechos que voy a relatar golpearon su vida…, o la acariciaron, según se mire… Licenciado en Historia Clásica por la Universidad Autónoma de Bellaterra trabajaba como profesor en un Instituto de Bachillerato de la ciudad de Mataró. Aunque tenía novia hacía dos años compartía aún piso con su padre y su esposa, una mujer sureña que hacía años llegó a la familia envuelta de esa paz que tanto necesitaban.

“Memorias de África”, vaya ironía… Cuando su padre se retiró definitivamente del magisterio quiso llevar a cabo uno de sus sueños más preciados… Y marchó a las Misiones… ¿A Senegal? ¿A Etiopía? Nunca lo supieron… Marchó en pos de la solidaridad, de la paz en el tercer mundo… Y regresó con ella…

Con ellos vivía aun la hermana pequeña de Arnau, Anna, una chica de 14 años que soñaba con ser bailarina de Ballet Clásico. Su hermano mayor, Aleix, trabajaba como manager deportivo en una importante empresa de Barcelona y por requerimientos de su trabajo se pasaba el año viajando. La verdad paraba poco en casa. Quienes si pasaban largas temporadas con ellos eran las dos hijas de Paz: Alba estudiaba Artes Dramáticas en Madrid y Mamen ejercía de intérprete en Bruselas, en la Sede del Parlamento Europeo. ¿Cómo? ¿Qué si se llamaba Paz la mujer de…? Vaya, caíste… No, no se trataba de un sarcasmo más de la vida… La verdad es que ese no era su nombre verdadero, pero eran tales la armonía, la concordia y el equilibrio que contagiaba que hacía años la adoptaron con tal apodo.


Casi cada sábado por la mañana Arnau viajaba a Barcelona para pasear por el centro de la ciudad. Sus pasos terminaban casi siempre en el barrio gótico, metido en una de tantas librerías especializadas en libros antiguos y de segunda mano. Raramente volvía a casa con las manos vacías, le apasionaba leer y amaba la Historia, ¿cómo iba a volver sin nuevos retos?

Aquel día llevaba ya mucho tiempo buscando algo nuevo, bastante más de lo normal. Había entrado en varias librerías, pero nada atraía su atención. Cabizbajo regresaba por las callejuelas lindantes con la plaza del Pi cuando descubrió una botica… ¿Era nueva? No lo parecía… Más nunca antes la había visto. Lleno de curiosidad entró. Un anciano parecía echar la siesta en una butaca. Al oir las campanillas que al abrirse la puerta tintinearon el hombre abrió los ojos y susurró:

-¿Qué desea?
-Andaba buscando libros antiguos, de Historia, si pudiera ser…
-En el segundo estante de la librería de la derecha…

A la derecha, segundo estante… Arnau encontró allí un solo libro… Curioso, muy raro… Estaba encuadernado con piel y parecía muy antiguo, pero o alguien había arrancado la hoja donde suelen estar los datos editoriales y de impresión, o nunca estuvo. Hojeando las páginas el hombre se dio cuenta de otra particularidad: las letras no aparentaban estar impresas con imprenta, parecían estar mecanografiadas.

EN LA TIERRA DE NUNCA QUIZÁS. LIBRO I. LA NACIÓN DE GOIG, rezaba el título…

“Qué original”, pensó Arnau, y abriendo la obra empezó a leer el inicio, allí donde ponía…

"INTRODUCCIÓN: De cómo los habitantes del mundo de Nunca Jamás emigraron en busca de la tierra prometida...

En los inicios del S.XXI la Tierra se ha visto inmersa en una crisis de identidad de muy difícil solución. Un seísmo de los principios morales ha sacudido la humanidad y la ha sometido a la más terrible esclavitud, aquella que se encadena al egocentrismo exagerado de todos y cada uno de los individuos. El narcisismo se está apoderando del mundo y lo está partiendo en millones de pedazos. En cada cachito la voluntad de un ser, sus ambiciones, sus perjuicios, su… El materialismo se está convirtiendo en dueño y señor de los sueños y los sentimientos hace tiempo que van amagándose tras la defensa de los caprichosos anhelos de los placeres mundanos.


Teresa terminó...”


-¡Oiga! Es tarde y voy a cerrar- la voz del vendedor resonó como un despertador y devolvió a Arnau a la realidad.
-Me lo quedó, ¿Cuánto cuesta?
-Este libro no esta en venta…
-¿Cómo? Y, entonces. ¿Por qué lo expone?
-No está en venta, pero se lo puedo prestar… Una semana…
-¿Me lo presta una semana?
-Sí, el sábado que viene deberá decidir: si toma el tren de medianoche podrá quedarse el libro. Si no, me lo devuelve y en paz.

Arnau asintió con la cabeza, aun sin entender nada, asintió… ¡Deseaba tanto seguir leyendo ese libro!

-Una semana, pues –soltó el anciano mientras abría la puerta.
-Una semana. Tiene mi palabra –respondió el sorprendido Arnau.

Ya en el tren Arnau no pudo resistir y volvió a comenzar con la lectura…
EN LA TIERRA DE NUNCA JAMÁS. LA NACIÓN DE GOIG. Lee el libro online por capítulos.